Los Efectos del Sonido en tu Genio Innato

Artículo escrito por el científico, músico y sonoterapeuta Tom Kenyon, que habla sobre el sonido y la música como un medio para mejorar el potencial humano en el ámbito de la creatividad y la genialidad.

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Editado de un artículo que apareció en Scientific Background, el 11 de diciembre, 2006
Por Tom Kenyon

El uso del sonido y la música para “curar” tiene una larga historia que se remonta a los inicios virtuales del hombre.

Chamanes y curanderos indígenas han utilizado instrumentos como la voz humana, tambores, flautas e instrumentos de percusión para alterar los estados del cerebro (es decir, la actividad neuronal en el cerebro mismo). Estos estudios han demostrado, por ejemplo, que ciertos patrones de percusión pueden aumentar la actividad theta en la corteza cerebral, un estado del cerebro que se sabe está relacionado con estados de consciencia hipnagógica, estados de ensueño de la mente, así como estados inusuales de creatividad.

Los estudios de investigación realizados sobre los efectos neurológicos del sonido han demostrado que el cerebro humano responde a un tono puro en formas muy específicas. PET Scans, que miden el consumo de glucosa a nivel celular, muestran que un sonido puro o música (sin palabras) estimulan la actividad celular en el hemisferio derecho.

Aunque ambos hemisferios cerebrales procesan diferentes tipos de información, hay diferencias únicas entre los cerebros de los seres humanos. En términos generales, a la izquierda se procesa el idioma y la lógica. El hemisferio derecho, por otra parte, no “comprende” el lenguaje como tal. Sin embargo, el hemisferio derecho procesa la información espacial, la paradoja, la novedad y la información no verbal en formas en que el hemisferio izquierdo es incapaz de hacerlo.

Si bien nuestra capacidad de entender y crear lenguaje son componentes vitales de nuestra experiencia humana, hay otros aspectos valiosos de nuestra inteligencia que no son generalmente reconocidos por nuestra cultura y que poseen un valor intrínseco.

La ironía, aquí, es que la historia está llena de casos en los que se produjeron avances científicos cuando los científicos involucraron habilidades del hemisferio derecho para “ver” situaciones y oportunidades en forma novedosa.

Una de mis historias favoritas involucra al químico alemán Kekulé, que en su momento estaba luchando con la estructura del anillo de benceno. Una noche, exasperado por no haber sido capaz de determinar la estructura de esta molécula en particular, tuvo un extraño sueño en el que veía una serpiente que se mordía la cola.

Hay varias cosas que me parecen interesantes aquí. Una es que el sueño de una serpiente que se muerde la cola era en realidad un antiguo símbolo alquímico llamado Uroborus (o Ouroborus), a veces asociado a la auto-reflexividad como en el sentido de algo re-creándose a sí mismo.

Kekulé se despertó de su sueño y “sabía” que esta era la estructura del benceno. Lo que hizo que Kekulé, un genio en lugar de alguien que simplemente tenía un sueño inusual, era su capacidad de “traducir” las imágenes espaciales de su hemisferio intuitivo a la derecha en el idioma de su hemisferio izquierdo, es decir, la lógica y las matemáticas.

Como nota interesante, más de un historiador ha señalado que Kekulé no fue la primera persona que ha descubierto el anillo de benceno. Sin embargo, quien descubrió qué y cuándo, en realidad no tiene mucho que ver con el sueño de Kekulé en si mismo. Kekulé sostuvo que la imagen del sueño era indudablemente un papel decisivo en su proceso creativo de solución de problemas.

Cuando se estimula el hemisferio cerebral derecho, como con el uso del sonido puro o el tono, a menudo hay un aumento en los estados no ordinarios de conciencia. Esto se debe a que el hemisferio derecho se involucra los aspectos espaciales e intuitivos de nuestra inteligencia. En estos estados neurológicos, nuestra percepción de la realidad (tanto interna como externa) puede ser muy diferente de nuestra experiencia cotidiana. Nuestros sentidos pueden llegar a ser elevados o sensibles, más intensos o refinados. No es raro tener una experiencia más inmediata de nuestra vida mental y emocional interior a través de la percepción directa de nuestros conductores psíquicos (es decir, nuestras emociones muy arraigadas, fantasías y conflictos arquetípicos o dramas) durante este tipo de estados alterados. En tales casos, nuestro material emocional / mental inconsciente puede presentarse como la imaginería interna (imágenes oníricas) o incluso los diálogos internos.

Mientras que nuestra cultura occidental es generalmente indiferente a estos estados emocionales y mentales profundos, numerosos informes anecdóticos de la vida de los grandes científicos y artistas indican que estos estados de ánimo son puertas de entrada a nuestro genio innato.

La neuropsicología ha demostrado claramente que usamos sólo una pequeña parte del potencial de nuestro cerebro / mente. Una razón de esto tiene que ver con el simple hecho de que nuestro cerebro sólo construye nuevas redes neurológicas cuando se enfrenta a retos de nuevas maneras.

En 1983, comencé mi trabajo en psicoacústica con Acoustic Brain Research (ABR) para estudiar los efectos de sonido y la música en el cerebro como un medio para mejorar el potencial humano en el ámbito de la creatividad y la genialidad.

Con esta investigación y mis propias experiencias con la tecnología basada en el sonido como base, estoy convencido de que los estados alterados de conciencia son una clave poderosa para desbloquear gran parte de nuestro potencial no utilizado. Y como tecnología para que nos ayuden, el sonido y la música son sin igual.

Tom Kenyon

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